DE LA RUPTURA A LA SUTURA
Muchas veces creemos que el divorcio es una causa de muerte...por eso aquí encontraremos un fragmento del libro de LA RUPTURA A LA SUTURA.
“Si una ruptura sentimental fuera tan rápida, fácil e indolora, como todas quisiéramos que fuera, la vida sería distinta. Para empezar, cambiaríamos de pareja cada vez que alguien estornudara. Y aunque a muchas pueda sonarnos atractiva la idea, piensa en las veces que te tocaría embarcarte otra vez en el típico rito “Triple E”: Enamorar-Estrenar-Escapar.Entonces, ahora pienso, ¿para qué querría animarme a vivir una y otra vez la misma historia? Posiblemente con otros peores que él. El día que le dije adiós -o mejor, ese en que me tocó llamar a la policía para que se lo llevara con todo y tapete de “Bienvenidos”, sobre el que llevaba ya dos días acampando- me juré a mí misma que a diferencia de otras rupturas que había vivido previamente, en esta no volvería a mirar lo que había dejado atrás. A un hombre maltrecho, aparentemente arrepentido y supuesta mente muerto de amor por mí. Pero también uno, que una y otra vez hizo que me arrepintiera de abrirle nuevamente la puerta de mi corazón y darle otra oportunidad de rehabilitar sapos que no tenían el potencial de convertirse algún día, ni nunca, en ningún príncipe azul, ni en el bufón o el lacayo siquiera. Me lo dije en voz alta, como si buscara comprometerme conmigo misma a no volver a estar en una situación dañina de tira y afloje, como en la que lamentablemente estaba. Una en la que por desgracia ninguna de las dos partes se mueve ni para adelante ni hacia atrás.Discutíamos a los gritos para luego arreglarnos casi por deporte Un deporte de alto riesgo, sobra decir, en el que lo que exponía y permanentemente estaba en juego no era otra cosa que mi propia salud mental. Cuando lo buscaba, él ya estaba ocupado en alguna otra “cosa”. Generalmente una de ojos claros y medidas perfectas. Y cuando era él quien me buscaba a mí, indignada como lo estaba, ya me había convencido a la fuerza que podía estar sin él. Nada que un par de ramos de flores frescas y un par de serenatas, no pudieran cambiar”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario